Cirac: Los prototipos cuánticos funcionan, falta pensar en qué serán útiles

Salud/Ciencia

Por Eloy Vera / EFE |

Cirac: Los prototipos cuánticos funcionan, falta pensar en qué serán utiles

Arrecife (Lanzarote) - Los prototipos de computadoras cuánticas comienzan a demostrar que funcionan, pero todavía falta por definir en qué van a ser útiles, sin quedarse en "demostraciones de fuerza" como la que acaba de protagonizar Google al resolver en tres minutos un cálculo que el ordenador más potente del mundo hubiera tardado unos 10.000 años en procesar.

Es, al menos, lo que piensa uno de los padres de esta revolucionaria tecnología, el científico español Juan Ignacio Cirac, director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, que hace 24 años formuló junto con el austríaco Peter Zoller la primera descripción teórica de un ordenador cuántico.

El Premio Príncipe de Asturias de Investigación de 2006 ha estado esta semana en Lanzarote para conversar con el periodista Iñaki Gabilondo sobre la computación cuántica, en el ciclo de aproximaciones al futuro que ha organizado la Fundación César Manrique con motivo del centenario del artista isleño.

Aunque la charla estaba programada desde mucho antes, Cirac aborda esta cuestión en unos días en los que millones de personas se preguntan en qué consiste ese tipo de computación, tras escuchar en informativos de todo el mundo que Google presume de haber logrado por primera vez la "supremacía cuántica"; es decir, resolver una tarea que a un ordenador convencional le hubiera resultado imposible completar (o habría tardado mucho más tiempo en lograrlo).

Según el artículo que ha publicado en "Nature" el gigante de internet, su prototipo ha solucionado en 200 segundos un cálculo que al ordenador más rápido del mundo le hubiera costado 10.000 años.
Cirac resalta que la computación cuántica es "una tecnología de futuro" que ofrece muchas ventajas para hacer cálculos mucho más rápido, sobre todo en tareas que requieren mucha capacidad.

Se trata de procesos pensados para superordenadores utilizados en campos como el diseño de fármacos o la simulación de reacciones químicas, tareas que la gente no realiza en su vida cotidiana, pero que sí impactan de manera indirecta en la sociedad, precisa.

"Se están construyendo los primeros prototipos y sabemos que funcionan, pero todavía no conocemos si son útiles o no", explica a Efe el científico español. Y en ello se está trabajando, en averiguar cómo la computación cuántica se puede aprovechar para optimizar procesos y avanzar en campos de investigación incipiente.

La irrupción de la tecnología cuántica en el mundo de la ciencia también podría suponer un cambio y un avance. En este sentido, Cirac reconoce que uno de los problemas que tienen la física y la química es que, cuando se trabaja con sistemas microscópicos, resulta "muy difícil resolver problemas con los ordenadores que tenemos hoy día".

En cambio, con "los ordenadores cuánticos muchos de estos problemas se podrían resolver". "Creo que la ciencia se aprovechará de los prototipos de ordenadores cuánticos y de los llamados ordenadores cuánticos analógicos para ir más rápidamente", apunta Cirac, afincado profesionalmente desde hace casi dos décadas en Alemania.

Recuerda que Europa tiene previsto financiar investigaciones en este campo en los próximos años, pero también que hay inversiones "muy grandes en Estados Unidos y China", los otros dos grandes competidores en la carrera cuántica.

En el caso español, reconoce que se reciben fondos a través de la Unión Europea para la investigación y el desarrollo de todas estas ideas, pero cree que este país "está invirtiendo poco en este campo" si se compara, por ejemplo, con Alemania, donde se acaba de aprobar un programa de 600 millones de euros.

En su opinión, a partir de ahora "se abre el camino para pensar qué pueden hacer estos prototipos que sean útiles y no sólo una demostración de fuerza".
"Se han adelantado a los demás, pero espero que en los próximos meses y años otras empresas y centros den pasos adelante y avancen en otras direcciones”, concluye.

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